Carajo, carajo, o ya parecen matrimonio.

λauß☁
4 min readMar 7, 2024

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“No vuelva a decir carajo, se lo he pedido muchas veces, por favor- le comentó ella en el tono más tranquilo y educado como le fue posible.

Se quedó callado: “Pinche vieja”.- pensó — “No es una grosería, si lo buscas en el diccionario verás que no lo es… Es que… estás despedida!”, le gritó él al otro lado del teléfono y tan fuerte se escuchó que la chica que acababa de entrar y estaba enfrente de ella, se espantó ya que a él lo conocía de una forma más familiar y jamás lo había visto de ese modo.

Ella abrió los ojos y por un momento sintió miedo, “chale, lo único que me faltaba”, y discutieron… otra vez. El personal de ese piso estaba acostumbrado a esas discusiones y mientras unos hacían roll-eyes, otros cerraban sus puertas y otros tomaban sus laptops y celulares y bajaban a otro piso a no escuchar el pleito, otra vez. ¿Por qué discutían? Por lo que fuera, estaban discutiendo y punto.

Ella se levantó con lágrimas de tristeza y enojo y con el coraje entripado y transfirió la llamada a su privado. Ahí lo siguió escuchando y solamente le dijo: “¿Por qué me odia? ¿Por qué si todo lo que hago según usted está mal hecho? ¿Por qué no me despidió antes?”

“-FÍ JA TE muy bien lo que estás hablando, jamás he dicho que te odio”.-

“Yo jamás le he gritado, ¡JAMÁS! Y no porque sea mi jefe, va más allá de eso, es por decencia y como se lo dije primero me muerdo una y la mitad de la otra (¡Cómo fui a decirle eso, ¿en que pensaba?- se dijo ella en su cabeza) antes que faltarle el respeto.

Y así se fueron entre dimes y diretes, ella le contestó sobre sus llegadas tardes y el replicó que jamás le ha reclamado sobre sus llegadas tarde. A lo cual ella del otro lado del teléfono hizo una mueca y pensó “cabrón, me ganaste, tienes razón. Punto para ti”.-

Después de casi 10 minutos de discusión, al final ella encontró el porque de su enojo y desesperación. Que no correspondía ni tenía que ver nada con ella. Gajes del oficio tal vez. Así que suspiró y le dijo: “OK, no voy a discutir, sé elegir mis batallas y con usted no será la excepción, le doy la razón no sin antes decirle que eso no quiere decir que le doy el avión porque también es falta de respeto a su inteligencia y persona. Sí cuando regrese no quiere verme en la oficina, no puedo hacer nada al respecto. Dígame a quien entrego y lo hago con profesionalismo porque no me iré así como adolescente berrinchuda.

“Pues ya te diré a quien”.-

“Perfecto, (como si fuera entregar un pinche lápiz, pendejo)”.-

Colgó y salió de la oficina con los ojos vidriosos, todo mundo la veía callado, “dead woman walking” dijo un junior.

“-Si a ella que es su mano derecha le hizo eso, ¿qué me espera a mí?”- pensó otra.

Bajó a recursos humanos y el pasillo la veía entre asombrado y con miedo. “Dios, los chismes corren más rápido que la quincena caray”.- Ya más tranquila entro con la Gerente General y el director de RRHH.

“Imagino que ya saben a que vengo”.- les dijo en el tono más relajado posible.

“Sí”.- dijo el Director de RRHH- Me dijo que empezara a buscar gente, ¿pero que pasó?”.-

Más tranquila y con mucho sentimiento y lágrimas, les contó lo sucedido. Ellos le preguntaron que haría, si se iría en ese momento y ella se enderezó y respondió que jamás, que ni loca haría eso porque por mucho que la había despedido no iba a dejar botado algo nada más porque si, “ética o pendejez” como quieran decirle.

“Pero, ¿crees que pueda arreglarse? ¿Y si te esperas a que llegue?- Preguntó la directora general.

“Ah por supuesto, ni modo de irme y dejar el botadero, que a veces ganas no me faltan pero y luego qué?”-

Y ahí, en ese preciso momento fue cuando el Director de RRHH soltó la bomba:

“Es que mijita lo de ustedes…”

“¡NI SE TE OCURRA!”- Se dijo ella en sus adentros.

“…ya está muy denso, hasta parece”.-

“NO POR FAVOR, ¡NO LO DIGAS”.- Siguió gritando en su mente.

“MA…-

“NO, TERMINES LA PALABRA PLIS”.-

“TRI…-

“NO, NO, NO ¿QUE NADIE PUEDE VENIR A INTERRUMPIR?”

“MONIO”.-

Ella cerró los ojos y resopló. “LO TUVO QUE DECIR, ESTO YA ESTÁ MALDITO”.

Lo vio muy seria y con el ceño fruncido.

“O sea no lo tomes a mal, pero mira, le tienes paciencia de santo, no te da miedo, le contestas pero has sabido como le ontestas, él también ya sabe tus mañas, y pues aunque no quieras a veces esa complicidad es como de matrimonio”.-

“Chale, esa es su concepción del matrimonio?.-

“No, pero pues parece mentira muchos jefes y sus asistentes se llevan así. Y sí parece matrimonio pero no lo es”.-

“Pues no, porque…” — Se quedó pensando y le atravesó un pensamiento extraño, .- “Pues no”.-

Al día siguiente él llegó y le pidió pendientes y cosas como si nada hubiera pasado y ella le contestó de la misma forma. Como si nada hubiera pasado.
Otra vez.

Al final del día ella revisó sus correos y mensajes de teléfono. Vio el screenshot que guardó en su teléfono. Dudo unos momentos y al final del día se lo reenvió.

“¿Cuál? ¿Cual de todos estos conceptos de carajo quiso decirme? porque hasta esto significa” La última definición era PENE.

El recibió el mensaje y no lo abrió si no hasta pasada la medianoche.

“¡Carajo!.- Se dijo y sonrió.

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Written by λauß☁

Lo digo muchas veces, entre líneas, con ejemplos, con historias. Mi comunicación no es efectiva en estos menesteres. Pero para eso Twitter. Sigo sin ver Oldboy.

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